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miércoles, 22 de enero de 2014

Creación literaria en verso


Chapotear entre lágrimas



Dime Mar, ¿por qué estás tan triste?

-Porque nadie quiere jugar conmigo

Dime Mar, ¿por qué estás tan solo?

-Porque no tengo un grupo de amigos

Dime Mar, ¿por qué estás llorando?

-Porque me apena veros felices

Querido Mar, ¿usamos tus lágrimas para jugar?

-Y… ¿cómo podemos hacerlo?

Muévelas rápido, yo nadaré en ellas,

Chapotearé y salpicaré

Y podremos reír juntos.

Desde aquel día, Mar y pececito fueron amigos para siempre


Para la realización de este libro he empleado las balletas (gracias Irune por el descubirmiento), fieltro, goma eva para las decoraciones y los bocadillos de los diáglogos y cápsulas de Nespresso para hacer las rocas y corales, y lo he cosido...

Éste es el resultado:
















martes, 21 de enero de 2014

creación literaria en teatro



CAPERUCITA ROJA CONTADA POR EL LOBO
PERSONAJES
narrador abuelo
narrador
lobo
Caperucita
cazador
habitante del pueblo
abuela
súper amiga de caperucita



Narrador: Bueno bueno, ¡pero qué es esto! ¡Cuánto niño y niña! Ay, juventud, bendito tesoro. ¿Y qué estáis haciendo aquí? (RESPUESTAS) Así que estáis aquí para que os cuenten un cuento, ¿eh? Qué cosas. Pues nada, hacedme un huequito, que yo también quiero escuchar el cuento (BREVE PAUSA). ¡Ah!, que soy yo el que os lo tiene que contar, eh?  Si es que la memoria no me da para mucho ya...
Pues da la casualidad que tengo aquí un cuento (saca un libro enorme), siempre hay que estar preparado. Nunca sabes cuándo te va a esperar un grupo de niños para que les cuentes un cuento. Pero quiero que sepáis que no es un cuento cualquiera... De echo, ¡los personajes están vivos!
Lobo: ¡y tan vivos! ¡Como que estoy aquí!
Caperucita: ¡y yo!
Abuela: no os olvidéis de una vieja arrugada.
Cazador: ni de un hombre tan apuesto como yo.
Amiga: ¿Apuesto? Tú eres el opuesto de apuesto.
Pueblerino: menuda panda de pesados.
Narrador: pero bueno, ¡si todavía no he empezado! Niños y niñas, ¿conocéis el cuento de Caperucita roja? (JALEO) Pues preparáos, porque a continuación mi amigo el lobo os va a contar la verdadera historia de Caperucita roja. Y es que nadie puede ser juzgado como malvado sin haberle escuchado primero. Al final de la historia, seréis vosotros los que tendréis que juzgar.
Lobo: Así es. Porque claro, estoy seguro de que todos conocéis la historia de Caperucita, esa niña pija y malcriada, que no tiene ni idea de combinar colores. Pero ahora sí, por fin, vais a escuchar lo que de verdad sucedió.
El bosque era mi casa. Allí vivía y lo cuidaba. Procuraba tenerlo siempre limpio y arreglado. Un día de sol, mientras estaba recogiendo la basura que habían dejado unos pueblerinos, oí unos pasos.
Pueblerino: ¡oye oye! ¡De pueblerino nada! Gente de pueblo si no te importa. Y muy limpios por cierto.
Lobo: sí bueno, lo que tú digas. El caso es que oí unos pasos. De un salto me escondí detrás de un árbol y vi a una chiquilla más bien pequeñaja que bajaba por el sendero llevando una cestita en la mano.
En seguida sospeché de ella porque vestía de una forma un poco estrafalaria, toda de rojo, con la cabeza cubierta, como si no quisiera ser reconocida.
Caperucita: lo que pasa lobo atontado, es que no tienes ni idea de moda. El rojo es el color de la pasión, del amor, y nunca pasa de moda.
Lobo: ¿te quieres callar? Es mi historia.
Narrador: haya paz por favor. Sino tendré que seguir contando la historia.
Lobo: De acuerdo. El caso es que me paré para ver quién era y le pregunté cómo se llamaba, a dónde iba y cosas por el estilo.
Caperucita: le conté que iba a llevar la comida a mi abuelita.
Abuela: sí, porque una ya tiene una edad, y no podía salir a hacer la compra, así que le pedí a mi nieta que comprara unas madalenas para el desayuno. Eso sí, no le hizo mucha gracia y se fue rechistando.
Lobo: Caperucita al principio me pareció una persona honesta y buena, pero lo cierto es que estaba en mi bosque y resultaba sospechosa con aquella extraña caperuza, así que le advertí, sencillamente, de lo peligroso que era atravesar el bosque sin antes pedir permiso. Además, esa capa horrorosa daba mucho que pensar.
Caperucita: y dale con mi capa. ¿Tú te crees? (a la amiga), y lo dice un lobo que casi casi va en ropa interior.
Amiga: ya tía, ¿has visto cómo viste el lobo? ¿Os habéis fijado niños? ¡puaj!
Pueblerino: el problema era que el bosque es un lugar muuuuy peligroso. No os podéis imaginar las criaturas salvajes que habitan en él. Y claro, el lobo está acostumbrado, porque es algo así como el jefe de la manada, un rey león del bosque. Pero una niñita pija no puede ir andando sola por ahí.
Amiga: pues yo he ido por ahí sola muchas veces y nunca me habéis dicho nada.
Pueblerino: ¿pero tú quién eres?
Amiga: ¿yo? La amiga de Caperucita.
Lobo: Vale vale. Después de aquél encuentro en el bosque con Caperucita la dejé que se fuera por su camino pero yo me apresuré a ir a ver a su abuelita.
Abuela: uf! Ya me acuerdo, ¡menudo susto me dio al principio! Imaginad niños que estáis plácidamente en casa viendo la tele y tejiendo, y de repente os aparece sin avisar este esperpento de animal, con sus pintas y sus calzoncillos por encima del pantalón.
Lobo: Cuando vi a aquella simpática viejecita le expliqué que su nieta había estado merodeando sola por el bosque y estuvo de acuerdo en que su nieta necesitaba una lección.
Abuela: el caso es que quedamos en que yo saldría de casa y él se haría pasar por mí, pero hacía mucho frío, así que me escondí debajo de la cama.
Lobo: y yo me vestí con sus ropas y me metí dentro de la cama.
Pueblerino: a todo esto, Caperucita no se empanaba de nada.
Caperucita: no es que no me enterase, es que estaba súper feliz paseando por el campo y oliendo las flores.
Amiga: tia, eres una cutre.
Abuelo: niños, estad muy atentos, que aquí llega lo bueno de la historia. Esto fue más o menos lo que pasó cuando llegó Caperucita a la casa.
(Entre el pueblerino y la amiga tapan a la abuela, que está agachada en el suelo) con una sábana. El lobo y Caperucita representan la escena.
Caperucita: jo abuela, vaya orejas más grandes y feas que tienes. Y encima están sucias.
Amiga: he de decir que Caperucita es bastante borde, y no era la primera vez que se metía con el lobo.
Lobo: (imitando la voz de la abuela) bueno, es que... para empezar, son las orejas que Dios me ha dado. Y además, así te puedo oír mejor mi querida nietecita. Además, me encanta escucharte, y siempre quiero prestarte mucha atención.
Caperucita: sí sí, lo que tú digas. Pero es que no sólo son esas pedazo de orejas. ¿Tú te has visto los ojos? No sé si son las ojeras, pero son súper grandes. Vamos, que de grandes es que son feos.
Lobo: niños, os podéis imaginar que empecé a sentir cierta antipatía por esta niña que aparentemente era muy buena, pero bien poco simpática. Sin embargo, como ya es costumbre en mí poner la otra mejilla, le dije algo así como: es que mis ojos grandes me sirven para verte mejor.
Pueblerino: yo andaba rondando por la casa, (susurros) cotilleando más bien. Y pude escuchar el siguiente insulto. Escuchad.
Caperucita: ¿Y qué me dices de los dientes? Son tan grandes que cuando abres la boca haces muescas en el suelo.
Narrador: El pobre lobo ya no pudo más. Estaba tan dolido que no pudo contenerse y esto fue lo que le dijo:
Lobo: ¿ah, sí? Pues que sepas que mis dientes sirven para... ¡¡¡comerte mejor!!!
Narrador: a ver niños, no tengáis miedo, todo el mundo sabe que ningún lobo se comería a una niña.
Lobo: Pero aquella loca chiquilla empezó a correr por la casa gritando y yo detrás, intentando calmarla.
Abuela: y yo sigo debajo de la cama, para que no os olvidéis de mí. 
Cazador: pero en todo cuento tiene que haber un héroe. Y ese héroe... soy yo.
Lobo: ¿cómo que tú?
Cazador. Claro. Cuando tú estabas corriendo detrás de Caperucita para calmarla y hacerla entrar en razón, el pueblerino me alertó de los gritos.
Pueblerino: que no soy un pueblerino, que soy un hombre de pueblo.
Cazador: así que decidí entrar en la casa para ver qué es lo que pasaba. Claro, imponía un poco porque llevaba la escopeta, porque había estado cazando en el bosque.
Amiga: sí hombre. Eso no era una escopeta, eso era una pistolita de juguete.
Lobo:Lo peor es que yo me había quitado ya el vestido de la abuela y en seguida vi que estaba metido en un lío, así que me lancé por una ventana que había abierta y corrí lo más veloz que pude.
Me gustaría decir que así fue el final de todo aquel asunto, pero aquella abuelita nunca contó la verdad de la historia. Poco después empezó a circular la voz de que yo era un tipo malo y antipático y todos empezaron a evitarme.
Abuela: ¿y qué querías que hiciera? Me destrozaste el maravilloso camisón de seda rosa que te presté y estaba furiosísima.
Lobo: Desde entonces, vivo solo y apartado de la gente. Hasta hoy no había vuelto a ver a la pesada y repija de Caperucita, ni a la malvada de su abuela, ni a la amiga plasta que no sé qué pinta aquí, ni al pueblerino ni al cazador. El caso es que después de aquél percance no he podido volver a vivir en paz. Espero que después de mi versión todos vosotros dejéis de tenerme miedo.
Narrador: y esta es la historia de Caperucita roja, pero contada por el lobo. Colorín colorado, este cuento se ha acabado.

lunes, 13 de enero de 2014

Animación a la lectura


¿Os imagináis un cartel de animación a la lectura que fuera así? ¿Y por qué no? Ha llamado la atención, cumple su objetivo. Pasarías y te pararías a verlo, aunque sólo fuera porque te ha hecho gracia, o porque tienes la mentalidad de un niño y haces lo contrario a lo que te dicen. ¿Que coma? pues no quiero comer. ¿Que me ponga el jersey? Pues no tengo frío. ¿Que lea? Pues no leo. Y si... ¿Que no lea? Mmmm pues me has pillado... pues ahora leo. Aunque sólo sea por jorobar. 

Y ya fuera de bromas, que yo pocas veces bromeo, cuando me disponía a escribir este artículo, me ha venido a la memoria el recuerdo de mini María Rosa (una charlatana compulsiva, que no paraba de reír en clase, pero con algo de memoria) que estaba un día en clase de Lengua y su profesor le habló del día de animación a la lectura y de un cartel cuyo lema era, precisamente, ése: "No me leas".

Antes de nada, me veo en la obligación de decir que todo lo que diga a continuación me lo tendré que aplicar también en Secundaria (oh cielos, debería callar para siempre, como los locos enamorados en las bodas) porque lo cierto es que el cambio de etapa supone un reseteo mental y hormonal impredecible, que hace odiar la lectura al que la amaba, y además, algunos de los libros que se tienen que leer "obligados" "no les molan". Y manda narices que muchas veces eso lo dicen los que nunca leen. Porque yo se lo pregunto, y no saben responder. 

Pero bueno, desahogos aparte, creo que me disponía a hablar de la animación a la lectura. Aunque me siguen viniendo ejemplos (estoy plagada) de una amiga que me decía hace poco: "mira, a mí no me gusta leer, y ¿sabes por qué? Porque de pequeña me obligaron. Me obligaban a leer cosas que no me gustaban". Y ahora, lee muchos artículos relacionados con su trabajo (por si os interesa, es maestra en Primaria) pero no toca un libro. De hecho, comienza a haber estudios científicos que afirman que al niño no hay que enseñarle a leer tan temprano como se hace hasta ahora (porque a muchos les desmotiva desde pequeños) sino cuando verdaderamente tengan la necesidad, cuando quieran leer los carteles de la calle, o lo que pone en la tele o en algún libro. Y que entonces aprenderán en apenas unas semanas. 

No sé. Este tema es complicado, más complejo de lo que pensamos. Para reflexionar sobre ello hay que partir de la propia experiencia. Y mi experiencia es que en Primaria a la mayoría les encanta leer y escribir, y que llegan a Secundaria y muchos sucumben al "no he leído un libro en mi vida".

Pensemos sólo en Primaria. En mi cole, por ejemplo, hay mucha concienciación en torno a la lectura. Todos los días, después del recreo, los niños sacan un libro y se ponen a leer. Así durante 20 minutos o media hora. Ya puede tocar Mates, o Cono, o Reli, o Leng, que los niños tienen que leer, porque ese es el espacio dedicado a ello. Lo hacen en silencio, muy atentos, Es un libro que han elegido ellos, y les gusta.

También están instauradas las famosas bibliotecas de aula. Cada clase tiene una tabla con los niños y los libros que hay en esa biblioteca, y conforme se van leyendo el libro colorean el recuadro correspondiente. Y hay verdaderos piques para ver quién se ha leído más libros a final de trimestre, antes de las vacaciones, o de curso. Y además, son libros que ellos mismos han llevado. Durante el curso tienen momentos para comentar lo que más les ha gustado de uno u otro libro, lo que habrían cambiado, lo que se esperaban... Me parece una buena idea. 

Otra cosa más que se hace en el cole en Primaria, es la lectura en otros cursos. A lo largo de todo el año, en momentos determinados y previamente establecidos, los alumnos van pasando por otros cursos y, por parejas, leen a la clase algún cuento, o poema, o adivinanzas... en función de la edad. Y es muy curioso y admirable ver a los niños de 1º de Primaria subir con sus libritos a las clases de los mayores, de los de 6º, para leerles algún texto, que han tardado varios días en seleccionar. Yo he sido responsable de la biblioteca un par de años, y era maravilloso ver a los niños pasarse largo rato buscando los libros más aparentes, para luego elegir el texto en casa. A mi modo de ver, son ideas prácticas, que se llevan a la realidad, y que resultan brillantes. 

Por experiencia, de todo lo que queremos o planteamos hacer en un futuro, desde este humilde blog os digo: NO OS DARÁ TIEMPO. Esa es la realidad, y si a alguno le ha molestado, porque ha planteado 50 actividades magníficas para antes, durante y después de la lectura, más una posterior representación teatral... pues muy bien, pero los niños no harán nada más en todo el curso. No nos engañemos, el ritmo del curso es frenético, siempre hay cosas que hacer, aparte de las obligadas, claro. Nosotros tenemos HARA, cooperativo, CREA, red XXI, hacer el programa HAVILEC, lectura eficaz, salidas y visitas culturales, programa bilingüe, representaciones, preparación de festivales... y me dejo muchas cosas. Y dentro de todo este aborágine del frenético mundo de la educación, tenemos que introducir la animación a la lectura. Y además, ser creativos. Y luego ya, si eso, damos clase.

¡OJO! que no estoy en contra. TODO LO CONTRARIO. Y que vivan las tautologías. Considero la lectura algo fundamental en la vida de los niños, de los adolescentes y de los adultos. Y además, es de valorar, admirar y apreciar la capacidad de los maestros de hacer todas estas cosas, además dar clase, y encima, hacerlo genial y conseguir que los niños aprendan. Sólo digo que debemos de ser realistas. 

Si bien es cierto que en la etapa de Primaria se es mucho más flexible a la hora de priorizar, cambiar clases... lo que es un factor a favor a la hora de plantear actividades para la animación a la lectura.

Me encanta el momento de contar cuentos. Los pequeñines se quedan admirados. Yo no tengo hijos, pero soy "la prima mayor", y me ha tocado ser canguro muchas veces, no sólo cuando mis tíos se iban de cena, sino también en comidas familiares en el pueblo y había que entretener a los primos. Ahora todos me sacan al menos tres cabezas, pero hace años, nos sentábamos en el sofá, y nos inventábamos historias entre todos. O se las contaba yo. Y les (nos) encantaba. Luego ya, si eso, salíamos a jugar y corretear, que también les (nos) encantaba.

Pero luego llegamos al momento clave y más importante: la pérdida del deseo lector. Y las claves: un mal aprendizaje, la voluntariedad, y la selección de textos y los dichosos comentarios. Y como respuesta o salida... LA MOTIVACIÓN. Y yo añadiría... Y LA CREATIVIDAD DEL MAESTRO. Que no es moco de pavo. Es tan fácil hablar de motivación y tan difícil llegar a la práctica... Aunque a veces es tan sencillo como dar con el texto adecuado. Por ejemplo, hoy, hablando de la descripción, venía en el libro un tostón de Madame Bobary. Que sí, que la obra es fabulosa y de eso no hay duda. Pero a los chavales no les entra, y de eso tampoco hay duda. Eso sí, luego hemos leído la descripción del Dómine Cabra de Quevedo, y eso ha sido otra cosa. Y eso que Quevedo era de unos cuando años antes que Flaubert. 

Lo que quiero decir, es que todo depende del maestro y de sus ganas por preparar actividades atractivas y motivadoras para el alumno. El profesor ha de ayudar al alumno a "descubrir el libro". De esta forma le ayudaremos a que "de vida al libro". Para mí, ese es el objetivo. Eso es lo fundamental.

Actividades para la animación a la lectura - Diario de Greg 6 -

 
 Volvemos la vista atrás, y vemos una senda, la senda de Greg. Antonio Machado decía que al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Pero a nosotros no nos queda más remedio que volver a pisarla. O al menos, a recordarla. Las actividades que a continuación se proponen tienen que ver con el sexto libro del Diario de Greg: ¡Atrapados en la nieve!

 La edad a la que dirigiremos las actividades será de 10 años, es decir, a los alumnos de 4º de Primaria.

ACTIVIDADES PREVIAS A LA LECTURA

Los diarios de Greg son por muchos de los alumnos conocidos, o al menos familiares, ya que están bastante de moda entre los niños de las aulas actuales. Pero partiremos de la base de que no conocen este libro (ya que es el penúltimo que ha salido). 
- Imagina la historia: se les presenta el libro enseñándoles la portada y el título, y los niños tendrán que imaginar qué es lo que pasa. 
- Escribe tu diario: una de las características fundamentales de este libro es que es un diario, y que está escrito como tal. Se les preguntará a los alumnos si ellos escriben diario, y se les invitará a que escriban una página de su propio diario, contando cómo les ha ido el día, lo que han hecho, si les ha pasado algo interesante...


- Historia encadenada: el profesor reume o lee el principio. A partir de ahí cada alumno irá imaginando un párrafo de la historia. Se escribirán todos los párrafos, uno a uno, y se leerá durante las actividades posteriores a la lectura.

- Inventa uno de los personajes: el profesor les describirá a Greg, es decir, al protagonista. Y cada alumno tendrá que inventar un personaje que tenga relación con Greg: un amigo, un familiar, alguien del colegio... Tendrá que describirlo y dibujarlo en su cuaderno.

- Imagínate tú...: a Greg le pasan un montón de cosas a lo largo de todo el libro. Digamos... que es un chico con bastante mala suerte. El profesor les contará algo que le pasó a Greg, y los alumnos tendrán que decir qué harían o cómo actuarían. Después se les animará a que lean el libro para ver cómo actuó el protagonista. 



- La foto del autor: por último, se les enseñará a los alumnos una foto del autor, y tendrán que inventarse su vida: cómo es, que ha hecho, curiosidades... Posteriormente se presentará al autor de verdad y se animará a que lean el libro. 


ACTIVIDADES DURANTE LA LECTURA

- Lectura en voz alta y breve debate: comenzaremos leyendo en voz alta el inicio del texto, el sábado, en el que Greg describe su angustia por la llegada de la Navidad. A continuación se llevará a cabo un breve debate entre los que comparten los pensamientos de Greg y los que están totalmente en contra. 

- Lectura individual: posteriormente los alumnos llevarán a cabo una lectura individual y en silencio, para ir interiorizando lo que van leyendo. 

- ¿Qué harías tú?: después se irán leyendo en alto los diferentes días (o escenas), y los alumnos irán comentando qué harían ellos en esas situaciones. 

- Ilustramos: otra de las características del libro es sus muchas ilustraciones, que acompañan al texto y resumen lo narrado. Se invitará a los alumnos a que hagan sus propios dibujos de sus partes favoritas del libro. 

- Teatro o Role-play: aunque el libro está escrito en formato diario, los personajes están muy bien elaborados, y los dibujos nos ayudan a imaginarnos situaciones. Se formarán grupos de tres y cada grupo tendrá que elegir una situación que le ha pasado a Greg y la deberá representar a sus compañeros. 

ACTIVIDADES POSTERIORES A LA LECTURA

Las actividades posteriores a la lectura van encaminadas sobre todo a la memoria a medio-largo plazo. Pero también para dejar "huellas emocionales" tras la lectura. Por ello propongo las siguientes actividades:

- Analiza los personajes: recordar a los distintos personajes que rodean a Greg, describirlos y relacionarlos con él. ¿Con qué palabra los definirías?


- ¿me identifico con algún personaje? ¿por qué? seguro que a lo largo del libro ha aparecido algún personaje con el que se identifican los alumnos. Tendrán que explicar por qué se identifican con él, y en qué se diferencian. Lo podrán hacer en una pequeña redacción que después leerán en alto al resto de sus compañeros.

- inventamos situaciones: a lo largo del libro se han narrado numerosas situaciones por las que pasa Greg. Tendrán que recordar al menos 2 momentos que haya vivido Greg que no se repitan con el resto de sus compañeros, e inventar situaciones nuevas.

- valoración: ¿me ha gustado? ¿no me ha gustado? ¿Por qué?

Para finalizar, los niños escriben un breve resumen de la que a ellos les gustaría que fuera la próxima aventura de Greg. 


Fuentes bibliográficas empleadas:



Labajo, Irune (s.f.). Módulo docente: Bloque “Lectura literaria y animación lectora"

domingo, 12 de enero de 2014

Mi recorrido... por lo que después sería mi vocación

La palabra "literatura" me hace sonreir. Y sé que esta afirmación puede ser para muchos desconocedores un motivo de burla. Pero no me importa, y nunca me ha importado. Y digo que nunca me ha importando porque para mí la literatura siempre ha formado parte de mi vida. 

Desde pequeña he sentido el gusto por leer y escribir. Gusto motivado por mis padres y más tarde por mis profesores, a los cuales agradeceré siempre que me mostraran un maravilloso camino que daría lugar a mi futura vocación y trabajo. Conforme fuí creciendo (y me refiero no tanto a la infancia sino más a la adolescencia) fueron pasando por mis manos libros famosos tanto de la literatura española como de la literatura universal, siempre con especial predilección por el teatro. 

Conforme iba leyendo las páginas del tercer bloque, iban pasando por mi mente los libros que a lo largo de los años he leído y releído, los libros que he comprado en mercadillos y ferias, los libros que me han regalado y los muchos libros que me quedan por leer.

Y mi reflexión va a ser eso: tratar de describir ese recorrido que me ha llevado a ser lo que soy. Y lo aseguro, no me ha resultado sencillo. Y el motivo es sobre todo que posiblemente me deje en el tintero muchos libros y momentos. Además, intentaré dar salida a algunos de esos textos para la sección de Primaria.

Lo bueno es que, al dar clase en los cursos de 3º y 4º de la ESO, en los que en el curriculo está la literatura desde la Edad Media hasta finales del siglo XX (en 3º hasta la Ilustración y a partir del Romanticismo en 4º) suelo manejar textos y libros maravillosos prácticamente todos los días. 

Mi gusto por la literatura clásica me ha venido desde siempre, y es por eso que a la literatura contemporánea la tenga bastante olvidada y sea una gran desconocedora... Pero qué le voy a hacer, mis horas del día no me dan para mucho más. 

Si pienso en la época de Primaria, no tengo recuerdo de haber leído en el colegio (o en casa) muchos libros propios de la historia de la literatura. Tan sólo me viene a la cabeza el poema de Espronceda La canción del pirata y el tostón de Platero y yo. Y con esta última obra siento ser tan drástica, pero la verdad es que me pareció en su momento un auténtico aburrimiento. Tal vez porque no nos la supieron plantear bien, o porque yo no la cogí con muchas ganas. Lo cierto es que nunca me ha apetecido volver a retomarla. Ya le decía a Rafa que si nos hubieran planteado una semana cultural como la suya, otro gallo habría cantado... Lo cierto es que ni Platero ni Juan Ramón. 

A lo largo de Secundaria, profesores como Goyo, Esteban y Olga, algunos de ellos compañeros en la actualidad, me dieron a conocer obras maravillosas, aunque a veces sólo había tiempo para leer algunos textos. 

Para no liarme ni liar al lector, lo más fácil será ir época a época analizando los libros (no creo que me acuerde de todos) que he ido leyendo y que más me han ido gustando, e intentar buscarles aplicación en Primaria, teniendo en cuenta la adaptación, que ha de mantener siempre su fidelidad al texto original.

El Cantar de Mio Cid fue lectura obligada. Y como lectura obligada, me lo leí para el examen la noche anterior al examen de forma vertical. Es decir, lo leí entero en muy poco tiempo, pero no lo disfruté. Posteriormente lo retomé y ahí ya sí que me quedé prendada de esta obra clásica del siglo XII. No me extenderé, para eso ya está la entrada anterior de la semana cultural...

Para hablar de los cuentos, como por ejemplo el de la lechera, no les vamos a poner a los alumnos la fábula de Esopo, pero sí, quizás, la que escribió Don Juan Manuel en El conde Lucanor:

(...) -Señor conde -dijo Patronio-, había una mujer que se llamaba doña Truhana, que era más pobre que rica, la cual, yendo un día al mercado, llevaba una olla de miel en la cabeza. Mientras iba por el camino, empezó a pensar que vendería la miel y que, con lo que le diesen, compraría una partida de huevos, de los cuales nacerían gallinas, y que luego, con el dinero que le diesen por las gallinas, compraría ovejas, y así fue comprando y vendiendo, siempre con ganancias, hasta que se vio más rica que ninguna de sus vecinas.

»Luego pensó que, siendo tan rica, podría casar bien a sus hijos e hijas, y que iría acompañada por la calle de yernos y nueras y, pensó también que todos comentarían su buena suerte pues había llegado a tener tantos bienes aunque había nacido muy pobre.

Así, pensando en esto, comenzó a reír con mucha alegría por su buena suerte y, riendo, riendo, se dio una palmada en la frente, la olla cayó al suelo y se rompió en mil pedazos. Doña Truhana, cuando vio la olla rota y la miel esparcida por el suelo, empezó a llorar y a lamentarse muy amargamente   porque había perdido todas las riquezas que esperaba obtener de la olla si no se hubiera roto. Así, porque puso toda su confianza en fantasías, no pudo hacer nada de lo que esperaba y deseaba tanto.(...)

Las coplas de Jorge Manrique son cortas y asequibles para los adolescentes, pero muchas de ellas se hacen complicadas para niños de Primaria, y más porque tienen temas que muchas veces ni los de 15 entienden. Pero para trabajar en un momento dado los símbolos o las comparaciones, alguna de ellas podría valer, como por ejemplo ésta: 

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
  que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
  y consumir;
  allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
  y más chicos,
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
  y los ricos. 

Más adelante llegamos a La Celestina de Fernando de Rojas. Esta obra me la tuve que leer en Bachillerato, y me encantó. En 3º de la ESO ya nos habían hablado de ella, y habíamos visto algún vídeo de la película protagonizada por una joven Penélope Cruz. Pero no fue hasta un par de años después cuando la leí. Y recuerdo que me gustó mucho. No es una obra apropiada para niños, pero siempre se puede sacar algo de las obras clásicas. Por ejemplo, cuando hablamos de la descripción y los textos descriptivos en Primaria, la figura de la Celestina me parece un ejemplo brillante (junto con el rey de la descripción Quevedo, al que llegaré más adelante) y también las descripciones de Melibea y Calisto. E incluso, y como curiosidad, les podemos decir que fue impresa en Burgos por Fadrique de Basilea allá por el año 1499 (siempre tiro para la tierra...).

Descripción de Melibea...


Comienzo por los cabellos. ¿Ves tú las madejas del oro delgado que hilan en Arabia? Más lindos son y no resplandecen menos. Su longura hasta el postrero asiento de sus pies, después peinados y atados con la delgada cuerda, como ella se los pone, no ha más menester para convertir los hombres en piedras.

Los ojos verdes rasgados, las pestañas luengas, las cejas delgadas y alzadas, la nariz mediana, la boca pequeña, los dientes menudos y blancos, los labios colorados y grosezuelos, el torno del rostro poco más luengo que redondo, el pecho alto, ¿quién te la podría figurar? La tez lisa, lustrosa, el cuero suyo oscurece la nieve, la color mezclada, cual ella la escogió para sí.

Las manos pequeñas en mediana manera, de dulce carne acompañadas; los dedos luengos; las uñas en ellos largas y coloradas, que parecen rubíes entre perlas. Aquella proporción, que ver yo no pude, no sin duda, por el bulto de fuera juzgo incomparablemente ser mejor que la que Paris juzgó entre las tres diosas.

A caballo entre la Edad Media y los Siglos de Oro está el siglo XVI, en el cual aparecen dos obras maravillosas de la literatura española y universal: El lazarillo de Tormes y Don Quijote de la Mancha, de la novela picaresca uno y parodia de los libros de caballerías. El lazarillo me lo leí con 15 años, es cortito y sencillo de entender, y por supuesto, podría emplearse en los últimos cursos de la Primaria. El Quijote ya me lo he leído de adulta, y por supuesto, me ha parecido sublime. Algunos fragmentos sí que se podrían emplear en Primaria, y más porque cuanto antes comiencen a conocer a los genios de la literatura española, mejor.

(...) Salimos de Salamanca, y, llegando a la puente, está a la entrada de ella un animal de piedra, que casi tiene forma de toro, y el ciego, mandome que llegase cerca del animal, y, alli puesto me dijo:
-Lázaro, llega al oido a este toro y oiras gran ruido dentro de él.
Yo simplemente llegué, creyendo ser así. Y como sintió que tenia la cabesa par de la piedra afirmó recio la mano y diome gran calabaza en el diablo del toro, que mas de tres dia me duro el dolor de la cornada, y dijome:
-Necio, aprende, que el mozo del ciego un punto ha de saber mas que el diablo. (...)


(...)En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero:

–La aventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubrieron treinta, o poco más desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer, que ésta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.

–¿Qué gigantes? –dijo Sancho Panza.
–Aquellos que allí ves –respondió su amo– de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.
–Mire vuestra merced –respondió Sancho– que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.
–Bien parece –respondió don Quijote– que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo, quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla. (...)


Y así, poco a poco, llegamos a los Siglos de Oro: el Renacimiento y el Barroco (mi época literaria favorita, junto con la generación del 27). La literatura del Renacimiento, con Garcilaso a la cabeza, la considero muy complicada, con lo que inviable para niños, pero hay textos del Barroco que podemos aprovechar. Mi devoción por el siglo XVII me hacen ser del todo imparcial, y más teniendo a Quevedo (Góngora no me gusta tanto, pero va por gustos), Lope de Vega o Calderón de la Barca. Si alguien me pregunta por mis libros favoritos, respondería dos nombres sin pensarlo: uno es Cumbres borrascosas, de Emlily Bronte, y el otro, La vida es sueño, de Calderón. Y poemas de Quevedo... innumerables. También soy fan de Lope de Vega, por supuesto, y son muchas las obras suyas que he leído y visto representadas. En la universidad fui Laurencia en Fuenteovejuna, Incluso puedo llegar a recomendar la película de Lope, llegado el momento. 

¿Para los niños de Primaria? No deja de ser una simple anécdota la lucha literaria entre Góngora y Quevedo, pero... a la hora de hablar de la descripción, como decíamos anteriormente, el poema de A una nariz nos viene como anillo al dedo. Eso sí, tiene muchas expresiones complejas que hay que trabajar y explicar a los alumnos. Incluso se podría ilustrar cada verso del poema...

  Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un peje espada muy barbado.

                       Era un reloj de sol mal encarado,                   
érase una alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado.

  Érase un espolón de una galera,
                           érase una pirámide de Egipto,                         
las doce Tribus de narices era.

  Érase un naricísimo infinito,
muchísimo nariz, nariz tan fiera
que en la cara de Anás fuera delito.

Y, aunque totalmente inviable para niños de Primaria, no puedo dejar esta entrada sin poner uno de mis fragmentos de La vida es sueño de Calderón de la Barca:

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

 De la Ilustración o siglo de las Luces no considero apropiada ninguna obra para Primaria, ya que sobre todo lo que tenemos son ensayos y prosa didáctica. Lo único que podría salvar son las fábulas de Samaniego, sencillas y fáciles de entender. 


 La cigarra y la hormiga

Cantando la Cigarra
pasó el verano entero,
sin hacer provisiones
allá para el invierno;
los fríos la obligaron
a guardar el silencio
y a acogerse al abrigo
de su estrecho aposento.
Viose desproveída
del precioso sustento:
sin mosca, sin gusano,
sin trigo, sin centeno.

Habitaba la Hormiga
allí tabique en medio,
y con mil expresiones
de atención y respeto
la dijo: «Doña Hormiga,
pues que en vuestro granero
sobran las provisiones
para vuestro alimento,
prestad alguna cosa
con que viva este invierno
esta triste cigarra,
que alegre en otro tiempo,
nunca conoció el daño,
nunca supo temerlo.
No dudéis en prestarme;
que fielmente prometo
pagaros con ganancias,
por el nombre que tengo.»

La codiciosa hormiga
respondió con denuedo,
ocultando a la espalda
las llaves del granero:
«¡Yo prestar lo que gano
con un trabajo inmenso!
Dime, pues, holgazana,
¿qué has hecho en el buen tiempo?»
«Yo, dijo la Cigarra,
a todo pasajero
cantaba alegremente,
sin cesar ni un momento.»
«¡Hola! ¿conque cantabas
cuando yo andaba al remo?
Pues ahora, que yo como,
baila, pese a tu cuerpo.»
 
El siglo XIX es un siglo en el que conviven varios movimientos literarios: el Romanticismo, Posromanticismo, Realismo, Naturalismo, y finaliza con 1898 entrando ya el Modernismo y los escritores finiseculares. 

De estas épocas literarias, son varios los escritores que aparecen, como por ejemplo el Duque de Rivas (con Don Álvaro o la fuerza del sino, con la que comienza el Romanticismo en España), Zorrilla con su Don Juan Tenorio, Larra con sus muchos artículos periodísticos, reflejo de la sociedad española del momento, y poetas como Espronceda. De todos estos autores, en mi humilde opinión, sólo creo que se pueda utilizar en Primaria alguno de los poemas de Espronceda, y no tanto los del Canto a Teresa, sino sus canciones, destacando La canción del pirata, conocida por todos y versionada por el grupo Tierra Santa:


Y con el posromanticismo, Bécquer y sus Rimas y Leyendas son parte de mi amor hacia la literatura. Algunas de sus rimas se podrían emplear en Primaria cuando se explican, de forma inicial, las diferentes figuras retóricas y se trabaja la poesía. 

Tu pupila es azul, y cuando ríes
su claridad suave me recuerda
el trémulo fulgor de la mañana
que en el mar se refleja.

Tu pupila es azul, y cuando lloras
las transparentes lágrimas en ella
se me figuran gotas de rocío
sobre una violeta.

Tu pupila es azul, y si en su fondo
como un punto de luz radia una idea,
me parece en el cielo de la tarde
¡una perdida estrella! 

Realismo y Naturalismo nunca fueron santo de mi devoción, y tampoco considero sus obras apropiadas para los niños de Primaria. 

Si nos acercamos al grupo del 98 y a la generación del 27, ya dije anteriormente que, junto con el Barroco, están mis autores favoritos. Desde Machado y Pío Baroja, pasando por Alberti, Lorca o Salinas. Cada uno tiene una forma de escribir maravillosa, y no podría quedarme con un solo poema u obra. Si bien es cierto que para los niños de Primaria pueden ser algo complicados. Aunque no nos olvidemos de mi querido Juan Ramón Jiménez con su burrito Platero, el cual sí que se lee en esta etapa. 


Alberti

El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!

¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?

¿Por qué me desenterraste
del mar?

En sueños, la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar.

Padre, ¿por qué me trajiste
acá?

A partir de la posguerra, son varios los autores cuyas obras han caído por mis manos, y a muchos les admiro, como por ejemplo Cela, Jardiel Poncela o Blas de Otero. Las obras de Jardiel sí que se podrían adaptar, ya lo ha planteado Mónica en su blog. Y algunos poemas de Blas de Otero o descripciones tremendistas de Cela también se pueden emplear en Primaria. 

En general, considero fundamentales las adaptaciones cuando son textos complicados, y explicar bien cada uno de los textos que se les den a los alumnos, pues para sus edades creo que hay textos y autores brillantes con los que se puede trabajar, y dejar la literatura clásica para cursos más elevados, en los que el alumno tiene más capacidad para comprenderlos. Aun así, como futuros docentes de Primaria, es fundamental el trabajo previo de selección y adaptación (si es necesario) por parte del profesor, y adecuar la edad a los alumnos. 


Algunas páginas web de interés

Encontraréis numerosos recursos para emplear en Primaria sobre el Cid en la entrada anterior. 

www.ciudadseva.com Se trata de una fantástica web que contiene casi todos los textos de la literatura universal. Digo casi todos porque no sé si le faltará alguno (que posiblemente sí), pero a mí todavía no me ha fallado.

www.materialesdelengua.org Web con recursos sobre lengua, literatura, actividades interactivas, webquest...