¿Os imagináis un cartel de animación a la lectura que fuera así? ¿Y por qué no? Ha llamado la atención, cumple su objetivo. Pasarías y te pararías a verlo, aunque sólo fuera porque te ha hecho gracia, o porque tienes la mentalidad de un niño y haces lo contrario a lo que te dicen. ¿Que coma? pues no quiero comer. ¿Que me ponga el jersey? Pues no tengo frío. ¿Que lea? Pues no leo. Y si... ¿Que no lea? Mmmm pues me has pillado... pues ahora leo. Aunque sólo sea por jorobar.
Y ya fuera de bromas, que yo pocas veces bromeo, cuando me disponía a escribir este artículo, me ha venido a la memoria el recuerdo de mini María Rosa (una charlatana compulsiva, que no paraba de reír en clase, pero con algo de memoria) que estaba un día en clase de Lengua y su profesor le habló del día de animación a la lectura y de un cartel cuyo lema era, precisamente, ése: "No me leas".
Antes de nada, me veo en la obligación de decir que todo lo que diga a continuación me lo tendré que aplicar también en Secundaria (oh cielos, debería callar para siempre, como los locos enamorados en las bodas) porque lo cierto es que el cambio de etapa supone un reseteo mental y hormonal impredecible, que hace odiar la lectura al que la amaba, y además, algunos de los libros que se tienen que leer "obligados" "no les molan". Y manda narices que muchas veces eso lo dicen los que nunca leen. Porque yo se lo pregunto, y no saben responder.
Pero bueno, desahogos aparte, creo que me disponía a hablar de la animación a la lectura. Aunque me siguen viniendo ejemplos (estoy plagada) de una amiga que me decía hace poco: "mira, a mí no me gusta leer, y ¿sabes por qué? Porque de pequeña me obligaron. Me obligaban a leer cosas que no me gustaban". Y ahora, lee muchos artículos relacionados con su trabajo (por si os interesa, es maestra en Primaria) pero no toca un libro. De hecho, comienza a haber estudios científicos que afirman que al niño no hay que enseñarle a leer tan temprano como se hace hasta ahora (porque a muchos les desmotiva desde pequeños) sino cuando verdaderamente tengan la necesidad, cuando quieran leer los carteles de la calle, o lo que pone en la tele o en algún libro. Y que entonces aprenderán en apenas unas semanas.
No sé. Este tema es complicado, más complejo de lo que pensamos. Para reflexionar sobre ello hay que partir de la propia experiencia. Y mi experiencia es que en Primaria a la mayoría les encanta leer y escribir, y que llegan a Secundaria y muchos sucumben al "no he leído un libro en mi vida".
Pensemos sólo en Primaria. En mi cole, por ejemplo, hay mucha concienciación en torno a la lectura. Todos los días, después del recreo, los niños sacan un libro y se ponen a leer. Así durante 20 minutos o media hora. Ya puede tocar Mates, o Cono, o Reli, o Leng, que los niños tienen que leer, porque ese es el espacio dedicado a ello. Lo hacen en silencio, muy atentos, Es un libro que han elegido ellos, y les gusta.
También están instauradas las famosas bibliotecas de aula. Cada clase tiene una tabla con los niños y los libros que hay en esa biblioteca, y conforme se van leyendo el libro colorean el recuadro correspondiente. Y hay verdaderos piques para ver quién se ha leído más libros a final de trimestre, antes de las vacaciones, o de curso. Y además, son libros que ellos mismos han llevado. Durante el curso tienen momentos para comentar lo que más les ha gustado de uno u otro libro, lo que habrían cambiado, lo que se esperaban... Me parece una buena idea.
Otra cosa más que se hace en el cole en Primaria, es la lectura en otros cursos. A lo largo de todo el año, en momentos determinados y previamente establecidos, los alumnos van pasando por otros cursos y, por parejas, leen a la clase algún cuento, o poema, o adivinanzas... en función de la edad. Y es muy curioso y admirable ver a los niños de 1º de Primaria subir con sus libritos a las clases de los mayores, de los de 6º, para leerles algún texto, que han tardado varios días en seleccionar. Yo he sido responsable de la biblioteca un par de años, y era maravilloso ver a los niños pasarse largo rato buscando los libros más aparentes, para luego elegir el texto en casa. A mi modo de ver, son ideas prácticas, que se llevan a la realidad, y que resultan brillantes.
Por experiencia, de todo lo que queremos o planteamos hacer en un futuro, desde este humilde blog os digo: NO OS DARÁ TIEMPO. Esa es la realidad, y si a alguno le ha molestado, porque ha planteado 50 actividades magníficas para antes, durante y después de la lectura, más una posterior representación teatral... pues muy bien, pero los niños no harán nada más en todo el curso. No nos engañemos, el ritmo del curso es frenético, siempre hay cosas que hacer, aparte de las obligadas, claro. Nosotros tenemos HARA, cooperativo, CREA, red XXI, hacer el programa HAVILEC, lectura eficaz, salidas y visitas culturales, programa bilingüe, representaciones, preparación de festivales... y me dejo muchas cosas. Y dentro de todo este aborágine del frenético mundo de la educación, tenemos que introducir la animación a la lectura. Y además, ser creativos. Y luego ya, si eso, damos clase.
¡OJO! que no estoy en contra. TODO LO CONTRARIO. Y que vivan las tautologías. Considero la lectura algo fundamental en la vida de los niños, de los adolescentes y de los adultos. Y además, es de valorar, admirar y apreciar la capacidad de los maestros de hacer todas estas cosas, además dar clase, y encima, hacerlo genial y conseguir que los niños aprendan. Sólo digo que debemos de ser realistas.
Si bien es cierto que en la etapa de Primaria se es mucho más flexible a la hora de priorizar, cambiar clases... lo que es un factor a favor a la hora de plantear actividades para la animación a la lectura.
Me encanta el momento de contar cuentos. Los pequeñines se quedan admirados. Yo no tengo hijos, pero soy "la prima mayor", y me ha tocado ser canguro muchas veces, no sólo cuando mis tíos se iban de cena, sino también en comidas familiares en el pueblo y había que entretener a los primos. Ahora todos me sacan al menos tres cabezas, pero hace años, nos sentábamos en el sofá, y nos inventábamos historias entre todos. O se las contaba yo. Y les (nos) encantaba. Luego ya, si eso, salíamos a jugar y corretear, que también les (nos) encantaba.
Pero luego llegamos al momento clave y más importante: la pérdida del deseo lector. Y las claves: un mal aprendizaje, la voluntariedad, y la selección de textos y los dichosos comentarios. Y como respuesta o salida... LA MOTIVACIÓN. Y yo añadiría... Y LA CREATIVIDAD DEL MAESTRO. Que no es moco de pavo. Es tan fácil hablar de motivación y tan difícil llegar a la práctica... Aunque a veces es tan sencillo como dar con el texto adecuado. Por ejemplo, hoy, hablando de la descripción, venía en el libro un tostón de Madame Bobary. Que sí, que la obra es fabulosa y de eso no hay duda. Pero a los chavales no les entra, y de eso tampoco hay duda. Eso sí, luego hemos leído la descripción del Dómine Cabra de Quevedo, y eso ha sido otra cosa. Y eso que Quevedo era de unos cuando años antes que Flaubert.
Lo que quiero decir, es que todo depende del maestro y de sus ganas por preparar actividades atractivas y motivadoras para el alumno. El profesor ha de ayudar al alumno a "descubrir el libro". De esta forma le ayudaremos a que "de vida al libro". Para mí, ese es el objetivo. Eso es lo fundamental.
